En estos tiempos de frío. Cuidado con la Angina de Pecho


Sin duda alguna la temporada invernal amenaza en gran medida a nuestra salud.

Y es que los padecimientos en las vías respiratorias se incrementan de forma importante, convirtiéndose en un problema de salud pública. Sin embargo, las bajas temperaturas también pueden ser un factor de riesgo para nuestro corazón.


Hablamos de la angina de pecho, una enfermedad coronaria causada por la deficiencia de aporte de sangre oxigenada al corazón. El síntoma más común es el dolor en el pecho. Este dolor normalmente se siente como una presión grande debajo del esternón o puede estar presente en el abdomen alto lo que puede confundirse con una mala digestión.


En otras ocasiones el malestar puede percibirse en el cuello, hombros, brazos y hasta en la mandíbula. Las personas afectadas tienen la sensación de que se quedan sin aliento, se encuentran aturdidos, con sudores fríos o náuseas.


La angina de pecho tiende a ocurrir con un esfuerzo, después de una comida pesada o cuando está bajo tensión emocional. Sin embargo, también puede presentarse mientras está descansando. El dolor ocurre con mayor facilidad y frecuencia en tiempo de frío.


Debido a que se trata de una afectación de las arterias coronarias, así como de la válvula aórtica, puede afectar el flujo sanguíneo y ocasionar el estrechamiento repentino de una arteria y anemia grave. Estas causas se agravan en climas fríos, así como por los cambios repentinos de temperatura ambiental.


Este tipo de dolor generalmente se presenta en personas con problemas de hipertensión arterial, obesidad, diabetes mellitus, colesterol o triglicéridos elevados, fumadores o consumidores de drogas.

El dolor puede empezar después de una actividad física leve, como subir unos cuantos escalones, caminar ligeramente o ante un esfuerzo físico menor; puede acompañarse de dolor en el brazo izquierdo. La angina es un proceso progresivo que con frecuencia anuncia un ataque al corazón.


La prevención es la mejor forma de cuidar tu salud:

  • Evitar el tabaquismo. El cigarrillo además de disminuir la capacidad pulmonar implica un esfuerzo del corazón.
  • Bajar de peso y comenzar un programa de ejercicios. Consulta con su doctor para que te recomiende un programa específico.
  • Comer menos grasas para reducir el nivel de colesterol.
  • Ingerir varias comidas livianas en lugar de pocas y abundantes. No hagas esfuerzos después de comer.
  • Procura no salir de casa en días muy fríos, y si tienes que hacerlo, abrígate muy bien.

Con información de la American Heart Association.