viernes, febrero 23, 2024
Salud

¿Eres diabético? ¡Cuida de tus pies!

Una de las principales preocupaciones en pacientes con diabetes es llegar a sufrir pie diabético, un problema que de no tratarse a tiempo genera graves consecuencias como la amputación de uno o ambos miembros, lo que a su vez desencadena más complicaciones como la  dependencia del paciente para desplazarse o hacer varias actividades en su día a día.

Es importante entender que el daño al sistema nervioso, los problemas de circulación y las infecciones pueden causar serios problemas de los pies a la persona con diabetes, la buena noticia es que se pueden tomar precauciones todos los días para proteger de ellos.

Por lo anterior, es importante que si tú eres diabético o conoces a alguien que lo sea, le compartas las siguientes recomendaciones y procure vigilar sus pies en todo momento.

 

Cómo cuidar tus pies

Examina tus pies

Ya sea antes de dormir, antes o  después del baño, e incluso mientras descansas, tómate un par de minutos para observar si existe alguna alteración por mínima que sea: raspadura, moretón, herida, dolor o incluso pérdida de sensibilidad.

No olvides revisar entre los dedos y las plantas de los pies.

TIP

Si no alcanzas a observar alguna zona de tus pies, te recomendamos apoyarte de un espejo o incluso pedirle ayuda a alguno de tus familiares o a tu médico correspondiente.

Cuídalos de tu calzado

Erróneamente creemos que por usar calzado nuestros pies están protegidos, pero no siempre es así, pues un calzado apretado, húmedo, sin ventilación o de material que irrite la piel, los puede dañar más de lo que imaginamos.

Por lo que te invitamos contar con un calzado adecuado y lo más importante en óptimas condiciones.

Verifica la sensibilidad

La ausencia del dolor o de sensibilidad a temperaturas bruscas, golpes o al tacto, no suele ser una buena señal, ¡al contrario! Pueden ser indicios de problemas en el sistema nervioso y al paso del tiempo traerá complicaciones.

Ante esto, te recomendamos hacer algunas pruebas fáciles y rápidas, pero ojo: sin dañar la integridad de tus pies. Pasa diferentes texturas sobre la planta, dorso o laterales de tu pie con algunos objetos como: la punta de un alfiler previamente desinfectado, tela suave o un objeto áspero. Otra prueba que te sugerimos es pedirle a un familiar que verifique si el agua con la que estas acostumbrado a bañarte le resulta muy caliente y quizá no coincida con la sensación que tu percibes.  

Ante cualquier alteración, acude inmediatamente con tu médico.

Corta tus uñas adecuadamente

Es importante que tu corte de uñas sea con cortaúñas, alicatas y limas previamente desinfectadas, procura realizar cortes rectos y limado adecuado. Por ningún motivo debe haber dolor, sangrado u otro fluido, y en caso de que sea así te sugerimos acudir con un podólogo para descartar cualquier alteración en uñas, como el caso de las uñas enterradas.

No descartes la posibilidad de pedir apoyo a algún familiar para tu respectivo corte y limado de uñas.

Recomendación: evita prestar tu cortaúñas, alicatas o limas con otros miembros, ya que puede representar un foco de infección.

Atiende a tiempo cualquier herida o infección en uñas o pie

El tiempo es oro, y más cuando se trata de pie diabético. Por lo que si presentas alguna herida, golpe o infección en alguna zona de tu pie, atiéndete de inmediato, sigue las indicaciones del especialista y revisa continuamente la evolución. 

Lávalos adecuadamente

Lava diariamente tus pies con agua tibia y jabón neutro, evita colocar cualquier otra sustancia que no esté previamente autorizada por tu médico.

Seca adecuadamente tus pies

Evita colocarte las calcetas, medias o calcetines inmediatamente después del baño, te recomendamos secar minuciosamente cada parte de tus pies  incluyendo entre los dedos.

Procura usar una toalla únicamente para tus pies.

Hidrátalos adecuadamente

Te sugerimos colocar crema hidratante al menos dos veces al día y esperar entre 5 a 10 min a que absorba antes de colocar calcetines o zapatos.

TIP. Si sueles tener piel muy seca, puedes agregar a tu crema un par de gotas de aceite de almendras o coco.

Ahora que ya conoces estas recomendaciones, debes asegurarte seguirlas y hacerlas un hábito. Recuerda que la prevención está también en tus manos. 

 

 

Elaborado por Jazmín Camacho | Gerontóloga