El cuidador de adultos mayores y enfermos debe apoyarse en otras personas y utilizar herramientas asequibles para estar en mejor estado físico y emocional para su labor

No hace falta que un cuidador se enferme para realizar esta importante actividad, indicó la Dra. Natascha Alcocer Castillejos, médico psiquiatra del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), en su ponencia: “Herramientas básicas en la salud mental del cuidador”, en el primer día de actividades del 1er. Congreso Nacional de Cuidadores de Personas Mayores.

En entrevista dijo que es necesario que el cuidador aprenda a cuidarse durante el transcurso de su misión. “Lo importante que es el estarnos escaneando y sintiendo. Es algo que tendríamos que aprender a hacer todos los que cuidamos de la salud. Preguntarnos al final del día cómo estamos, cómo está nuestro cuerpo, vigilar nuestro sueño, vigilar nuestro estado de ánimo, nuestro sentido del humor. Si estamos irritables o no, fatigados más de la cuenta”.

La Dra. Alcocer enfatizó que los cuidadores de la salud de otros no deben de rebasar sus límites porque, de hacerlo corren el riesgo de mermar sus posibilidades de asistencia al enfermo o al adulto mayor.

En su ponencia dijo que el ser humano tiene el instinto de cuidarse uno al otro.

“Como humanos crecimos como manada y tenemos ese instinto de cuidar del otro, y también en manada podemos resolver muchas cosas. Esto es hablar con el otro, compartir experiencias… sacar la ansiedad, sacar toda la ansiedad que a veces provoca y encontrar otras soluciones. Por eso se dice que muchas cabezas, piensan mejor que una”.

Respecto a la inclinación de género existente en los cuidadores indicó que es algo que viene desde la prehistoria. El hombre salía a cazar y la mujer se quedaba a cuidar la casa y los hijos. “Es algo instintivo y tiene que ver con raíces genéticas, pero hoy día es algo que se puede ir modificando. No hay habilidad que no podamos aprender hombres y mujeres… así como ahora la mujer trabaja, el hombre puede incorporarse perfectamente…”.

La Dra. Natascha recomienda al cuidador que se vale sentirse mal, abrir un espacio a los sentimientos de enojo y desesperación. “Hay que detectarlo y darse el espacio y el tiempo para enojarse y gritar para no hacerlo con el que estamos cuidando. Para sacar toda esa tención de alguna forma: con ejercicio, meditación, con baile, con arte. Cada uno tiene su forma de sacar el estrés”. Por último, indicó que el enfermo terminal tiene derecho a saber su condición fatal. Qué si bien en México existe una resistencia a hablar de la muerte, es importante confrontarla. “En general si es recomendable que la gente sepa lo que le está pasando, porqué, aunque no sepa bien, siente y percibe las cosas cuando se oculta la verdad o el diagnostico, el paciente se angustia más, no sabe lo que va a pasar, sufre más y además no tiene tiempo de despedirse, de decidir que quiere hacer con sus días, meses…”.