Consuelito Velázquez, Lucha Reyes y otras tapatías que cambiaron la historia

Te compartimos una remembranza de seis mujeres tapatías que, desde sus diferentes ámbitos, dejaron huella e hicieron grandes aportaciones para las nuevas generaciones.  ¡Conócelas!

Guadalupe Dueñas (1910-2002)

 

  • Distinguida cuentista nacida en Guadalajara, quien creció y se desenvolvió en el México postrevolucionario. Gracias a su obra, es considerada la cuentista más disruptiva de la literatura mexicana del siglo XX y una de las mejores del país junto a otros autores como Juan Rulfo y Jorge Ferretis.

Su prosa se distingue por ser directa, concisa y con un uso económico, pero muy preciso del lenguaje poético. Se caracterizó por abordar temas como lo siniestro y lo sobrenatural en obras como Historia de Mariquita, Las ratas, Al roce de la sombra, Girándula, Antes del silencio, entre otros títulos.

Dueñas destacó en la literatura pese al sexismo de su época y fue una de las primeras mujeres en recibir la beca del Centro Mexicano de Escritores. Sus primeros cuentos se publicaron en la revista Ábside, en 1954 con el título de La ratas y otros cuentos. En 1959, recibió el Premio José María Vigil en reconocimiento su colección de cuentos titulada Tiene la noche un árbol (1958).

 

 

Consuelo Velázquez (1916-2005)

 

  • Distinguida pianista y compositora que aunque nació en Ciudad Guzmán, vivió durante su infancia en Guadalajara y fue en esta ciudad donde comenzó a desarrollar su talento musical. Con tan sólo seis años, inició sus estudios de música y piano en la Academia Serratos de la capital jalisciense.

Consuelito, como se le decía habitualmente, fue de suma importancia en la escena musical mexicana del siglo XX gracias a su gran talento y a composiciones como Verdad amarga, Amar y vivir, Cachito, Que seas feliz, Enamorada, Déjame quererte o Bésame mucho, su obra más famosa y quizá también la canción mexicana más conocida, tocada y grabada del mundo; ha sido interpretada por grandes figuras de la música como Frank Sinatra, Plácido Domingo, Los Beatles, entre muchos otros y ha sido traducida a más de 20 idiomas.

 

Isabel Villaseñor (1909-1953)

 

  • La Perla Tapatía vio nacer a esta artista multidisciplinaria que a lo largo de su vida desarrolló su pasión por el grabado y la pintura; sin embargo, destacó como actriz, cantautora de corridos y fue maestra rural. Gracias a su talento y el arraigo a su cultura, se convirtió en una figura influyente entre los intelectuales de su época y figuró como pieza clave de la cultura mexicana en su época.

Chabela, como también se le conocía, fue una de las mujeres pioneras en el muralismo, y la primera cantautora de corridos mexicanos preocupada por enaltecer el género musical. Su imagen fue inmortalizada por artistas y fotógrafos contemporáneos, pero sin duda, destaca el registro de su imagen en el filme Que viva México (1979) del célebre cineasta ruso Serguei Eisenstein, una de las personalidades cinematográficas más importantes en la historia del cine.

Isabel Villaseñor buscó, a través de su obra, romper con la tradición extranjerizante heredada del Porfiriato y luchó por reivindicar los elementos nacionalistas y el papel de la mujer en la sociedad mexicana.

 

Lucha Reyes (1906-1944)

 

  • María de la Luz Flores Aceves fue una cantante y actriz tapatía que comenzó su carrera como intérprete en 1919 con canciones de Revolución Mexicana. Tras viajar a Estados Unidos y tomar clases de canto en California, regresó a México para formar el trío Reyes-Ascencio.

A partir de 1928, Lucha Reyes, emprendió una carrera como solista en el género vernáculo y muy pronto comenzó su éxito gracias a su voz única y su enorme presencia y la personalidad impregnada en canciones como ¡Ay Jalisco no te rajes!, La Tequilera, El herradero, Traigo un amor, La Panchita, Juan Colorado, entre otras.

Tras su conquista en los escenarios, llegó a la pantalla grande durante la época dorada del cine mexicano con las películas La tierra del mariachi (1938), Con los dorados de Villa (1939), El zorro de Jalisco (1940) y ¡Ay Jalisco no te rajes! (1941).

Sin duda, Lucha Reyes transformó el rol de la mujer en la canción ranchera y se convirtió en una figura fresca e innovadora que impregnó su estilo y se impuso frente a un género muy tradicional en el que predominaban los hombres, marcando el camino para las nuevas cantantes.

 

Irene Robledo (1890-1988)

 

 

  • Educadora y humanista nacida en la capital jalisciense que rompió con los estereotipos femeninos de principios del siglo XX al estudiar para ser maestra de normal superior, enfermera, médico homeópata, médico cirujano dentista y trabajadora social. A lo largo de su vida, Robledo hizo énfasis en la educación integral y en la participación de la mujer en carreras exclusivas para varones.

Fue docente en muchas instituciones jaliscienses como como en la Facultad de Comercio y Administración, Facultad de Economía, Escuela Preparatoria y Normal para Señoritas, Escuela y Preparatoria Normal Mixta, Facultad de Odontología y la Facultad de Trabajo Social; sin embargo, compaginaba su vocación con labores altruistas como la alfabetización de obreros y brindar atención a los ancianos.

En 1972 fue condecorada con el doctorado Honoris causa que recibió de manos del presidente de la República, Luis Echeverría Álvarez, convirtiéndose en la primera mujer en obtener esa distinción. Falleció en 1988 y doce años más tarde sus restos se trasladaron a la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, hecho que la sitúa como la primera mujer que descansa en ese lugar.

 

 

Guadalupe Ulloa de Saborío (1891- 1970)

 

  • Esta mujer altruista nació en la capital jalisciense, lugar donde se desenvolvió durante su vida. En diciembre de 1938 constituyó la Casa de la Divina Providencia, una guardería donde se atendía a los hijos de empleadas domésticas. Más tarde, en 1940, Ulloa logró fundar el Instituto para la Capacitación del Niño Ciego, un lugar reconocido por sus grandes resultados, en países como Alemania, España y Francia.

El compromiso de esta guadalajarense con los derechos infantiles la llevó a crear, en 1947, la Escuela de la Niña Obrera, en un intento por proveer educación de secundaria y comercio a niñas de escasos recursos. Ocho años más tarde, fundó otra institución junto con su hija, el Centro Educativo para Niños Sordos, más tarde conocido como Instituto de Comunicación Humana.

Su espíritu altruista y el amor por su ciudad natal llevaron a esta destacada mujer a mejorar la calidad de vida de muchos niños jaliscienses y sirvió de ejemplo para muchos hombres y mujeres en la búsqueda de la inclusión y la igualdad de derechos y oportunidades.

Con información de la Oficina de Convenciones y Visitantes de Guadalajara.