Día Mundial del Cáncer Colorrectal. Datos que debemos conocer 

El 31 de marzo se conmemora el Día Mundial del Cáncer Colorrectal y, como cada año, se pretende informar y sensibilizar a la población sobre la realidad de este padecimiento: sus signos, síntomas, factores de riesgo, diagnóstico y los tratamientos más innovadores como la medicina personalizada.

Es importante saber que el cáncer colorrectal (CCR) es un término que se emplea para el cáncer que se origina en el colon o en el recto. A estos cánceres se les puede llamar por separado cáncer de colon o cáncer de recto (rectal) dependiendo del lugar donde se originan. Ambos comparten muchas características; sin embargo, el tratamiento es diferente.

En México, este tipo de cáncer afecta de manera seria a la población ocupando el tercer lugar en incidencia, pero el primer lugar de mortalidad entre los cánceres, por encima del cáncer de próstata y mama.

De acuerdo con la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, perteneciente a la Organización Mundial de la Salud (OMS), de los 14 mil 900 casos registrados en 2018, murieron aproximadamente el 48% de los pacientes diagnosticados.

Conoce algunos de los factores de riesgo

Para contar con una información más general sobre el tema es importante conocer cuáles son los factores que podrían propiciar que se presente el cáncer colorrectal, sobre todo, para poder prevenir el desarrollo de éste.

  • Consumo de tabaco y de alcohol,
  • Mala alimentación,
  • Inactividad física,
  • Colitis ulcerativa crónica,
  • Enfermedad de Chron,
  • Antecedentes familiares con pólipos o cáncer,
  • Diabetes mellitus Tipo 2,
  • Envejecimiento.

Cerca del 90 % de los casos de cáncer colorrectal se presentan en personas de 50 años o más.

Por tal razón, son tan importantes las pruebas periódicas de detección del cáncer colorrectal.

Para poder conocer las diferentes etapas o estadios del cáncer colorrectal, éstas se clasifican desde la etapa 0, que es el cáncer muy temprano, hasta la etapa 4, que es el cáncer colorrectal metastásico (CCRm). Esto significa que se ha extendido a sitios regionales o distantes, como otros órganos o ganglios linfáticos. Aunque el cáncer puede extenderse a cualquier otra parte del cuerpo, el cáncer colorrectal tiende a hacer metástasis con mayor frecuencia en el hígado, pulmón o peritoneo.

Max Saráchaga, Director Médico de Amgen, explicó que “existen más probabilidades de que este tipo de cáncer se extienda o regrese si se descubre por primera vez en una etapa más avanzada y tardía. A veces, las células cancerosas son demasiado pequeñas como para que las detecten los exámenes. Estas células pueden continuar creciendo y aparecer más tarde como cáncer metastásico, incluso años después del tratamiento, es por ello, que los pacientes con este padecimiento deben hablar con su médico acerca del estatus que guarda su biomarcador, ya que este puede predecir el progreso del padecimiento en el paciente”.

Cuáles son las pruebas de detección

En cuanto a la detección, existen pruebas que se realizan como parte del proceso para determinar la presencia de cáncer en las personas que no presentan ningún síntoma de la enfermedad; sin embargo, la alternativa más recomendada es la colonoscopía, en la que el médico puede observar la totalidad del colon. En caso de que esta prueba resulte negativa, se deberá hacer cada 10 años.

Debido a ello, es de suma importancia poder contar con un enfoque de medicina personalizada y la integración de los biomarcadores en la práctica clínica de rutina, para que los médicos seleccionen el tratamiento correcto para el paciente de una forma adecuada.

Biomarcadores: fundamentales para el tratamiento

Los biomarcadores, abreviatura de marcadores biológicos, son moléculas biológicas que se encuentran en la sangre, otros fluidos corporales o tejidos que se pueden examinar para proporcionar información sobre el tumor.

Los beneficios de integrar biomarcadores al tratamiento y prescribir medicina personalizada, evitan someter a los pacientes a la toxicidad innecesaria de un tratamiento ineficaz y ayuda a la selección de un régimen que pueda ser más efectivo en la lucha contra su enfermedad.

En este caso, es necesario consultar con un médico para realizar la prueba RAS. Un procedimiento que consiste en tomar una pequeña porción de la biopsia o tumor para ser examinado mediante técnicas genéticas.

En cuanto al gen KRAS, este pertenece a una clase de genes conocidos como oncogenes. Cuando evoluciona a la mutación, los oncogenes tienen el potencial de causar que las células normales se vuelvan cancerosas. El gen KRAS está en la familia Ras de oncogenes, que también incluye otros dos genes: HRAS y NRAS. Estas proteínas desempeñan un papel importante en la división celular, la diferenciación celular y la autodestrucción de las células.

Por ello, es importante saber si el tumor de un paciente tiene una forma mutada o natural/silvestre del gen KRAS, y así poder ayudar a planificar el tratamiento.