Ejercicio y otros factores pueden tener efectos protectores contra enfermedad de alzheimer

Los niveles más altos de actividad física diaria pueden proteger contra el deterioro cognitivo y la neurodegeneración (pérdida de tejido cerebral) de la enfermedad de Alzheimer que altera la vida de muchas personas mayores. Esto de acuerdo al estudio realizado por  investigadores del Massachusetts General Hospital (MGH, Hospital General de Massachusetts).

En el artículo “Associations of Physical Activity and β-Amyloid With Longitudinal Cognition and Neurodegeneration in Clinically Normal Older Adults” (Asociaciones de actividad física y β-amiloide con cognición longitudinal y neurodegeneración en adultos mayores clínicamente normales) JAMA Neurology, el equipo también informó que la reducción de los factores de riesgo vascular puede ofrecer una protección adicional contra el Alzheimer y retrasar la progresión de la devastadora enfermedad.

Los hallazgos de este estudio se presentarán en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer (AAIC) en Los Ángeles por la primera autora del estudio, Jennifer Rabin, PhD, que ahora se encuentra en la Universidad de Toronto, Sunnybrook Research Institute.

Descubrimientos

Uno de los hallazgos más notables de nuestro estudio fue que una mayor actividad física no solo parecía tener efectos positivos en la disminución del deterioro cognitivo. También en la disminución de la tasa de pérdida de tejido cerebral con el tiempo en personas normales que tenían niveles altos de placa amiloide en el cerebro“, dice Jasmeer Chhatwal, MD, PhD del Departamento de Neurología de MGH y autor correspondiente del estudio. El estudio sugiere que la actividad física podría reducir el adelgazamiento cortical relacionado con β-amiloide (Ab) y preservar la estructura de la materia gris en las regiones del cerebro que se han relacionado con la pérdida de memoria episódica y la neurodegeneración relacionada con el Alzheimer.

El proceso fisiopatológico de la enfermedad de Alzheimer comienza décadas antes de que aparezcan los síntomas clínicos. Se caracteriza por la acumulación temprana de la proteína β-amiloide. El estudio del MGH es uno de los primeros en demostrar los efectos protectores de la actividad física; y el manejo del riesgo vascular en una “etapa preclínica” de la enfermedad de Alzheimer. Mientras existe la oportunidad de intervenir antes del inicio de una pérdida neuronal sustancial y deterioro clínico. “Debido a que actualmente no existen terapias que modifiquen el transcurso de la enfermedad de Alzheimer; existe una necesidad crítica de identificar posibles factores que alteren el riesgo que podrían retrasar la progresión de la enfermedad“, dijo Chhatwal.

El Harvard Aging Brain Study en MGH evaluó la actividad física en sus participantes: 182 adultos mayores normales, incluidos aquellos con niveles elevados de amiloide. que se juzgo tenían un alto riesgo de deterioro cognitivo. Fueron monitoreados usando podómetros montados en la cadera con los que se contaron el número de pasos caminados durante el transcurso del día.

Resultados

Los efectos benéficos se observaron incluso en niveles modestos de actividad física. Pero fueron más prominentes en alrededor de 8,900 pasos, que es solo un poco menos que los 10,000 que muchos de nosotros luchamos por lograr diariamente“, señala la coautora Reisa Sperling, MD, directora de el Centro para la Investigación y Tratamiento del Alzheimer, en el Hospital Brigham and Women’s y el Hospital General de Massachusetts y co-investigadora principal del Harvard Aging Brain Study.

Los enfoques de intervención que abordan los factores de riesgo vascular junto con el ejercicio físico han agregado propiedades benéficas, ambos operan de manera independiente. Los factores de riesgo vascular medidos por los investigadores fueron extraídas de la Framingham Cardiovascular Disease Risk Score Calculator (Calculadora de puntuación de riesgo cardiovascular Framingham) e incluyen:

  • edad
  • sexo
  • peso
  • fumar/no fumar
  • presión arterial,
  • si las personas están en tratamiento para la hipertensión

A través de los estudios en curso, MGH está trabajando para caracterizar otras formas de actividad física y estilo de vida. “La acumulación de beta amiloide y la proteína tau preparan;el escenario para el deterioro cognitivo posteriormente en la vida. Pero no debemos olvidar que podemos tomar medidas para reducir el riesgo, aún en quienes tienen una acumulación de estas proteínas“, dice Chhatwal. “La enfermedad de Alzheimer y la aparición de deterioro cognitivo son multifactoriales y requieren un enfoque multifactorial si esperamos cambiar su trayectoria“.