martes, marzo 5, 2024
Aprendizaje y Vida Social

¿El amor propio depende de la edad?

Existen diferentes desafíos en todas las etapas del ciclo vital, cada una incluye la necesidad de generar habilidades que permitan afrontarlos.

Es decir que, al aumentar de edad, las personas requieren adaptarse a nuevas situaciones en la vida y como tal supone problemas, demandas, cierto ajuste y una nueva orientación, también pide abandonar ciertos modos anteriores de comportamiento, obligaciones y derechos para poder asumir nuevos deberes, derechos y tareas.

Por ejemplo, en lugares donde hay guerra, el que los hombres puedan ser aceptados como miembros del ejército, soldados de guerra o presten servicio militar marca la entrada a su edad adulta adquiriendo responsabilidades que antes no tenía.

 Al llegar a una etapa de adulto mayor, las personas ya no tienen la responsabilidad de cumplir con un servicio militar pero sí la responsabilidad de un auto cuidado y auto respeto más constante; también adquieren el derecho a una pensión que le permita tener una vida como jubilado; teniendo nuevas actividades y un contexto diferente al de su adultez media.

 De acuerdo con Erickson, el desafío que se presenta en la adultez mayor; es el que denomina integridad del yo Vs desesperación. Quienes logran una integridad del yo reconocen el significado que tiene su vida; sin embargo, quiénes no suelen lamentarse por sus errores y sienten un terror a la muerte; por lo que la integridad del yo incluye emociones de tranquilidad y con una aceptación sin miedo a la muerte; mientras que la desesperación incluye desesperanza, depresión y un temor a la muerte.

Al sentir que las metas laborales o académicas no fueron alcanzadas, la persona puede percibirse como improductiva y, como consecuencia sentirse culpable por acciones del pasado y con la sensación de no haber logrado las metas que se ha planteado en su vida, por lo que termina en la desesperación. Para quienes pudieron ver la famosa telenovela mirada de mujer o alguna versión posterior, el proceso por el que pasa María Inés al divorciarse y sentir la frustración por no completar más necesidades de su vida personal la lleva a un duelo donde se llega a aislar y a sentir en constante lucha contra el mundo.

Muchas de esas sensaciones fueron resultado de la dedicación exclusiva a dos de los muchos ámbitos de su vida: el rol de madre y esposa; cuando sus hijos empiezan a afrontar y dedicarse a sus retos adultos y su esposo separarse, María Inés vive un proceso de desesperación; proceso donde al inicio ella misma se aparta de pretendientes y amigas por vergüenza y desesperanza.

Por si fuera poco, los adultos mayores se enfrentan a un proceso individual en donde tanto el estilo de vida y la genética determinan las funciones y patrones en los que se tendrán cambios en funciones y en la salud: mientras algunas funciones podrían deteriorarse otras se incrementan modificando con ello algunas de las funciones sociales, emocionales y psicológicas; dichas variaciones dependen de los estilos de vida y la genética.

Prueba de ello es el que, para un diagnóstico acertado el especialista de la salud considere  la  diferencia entre edad cronológica y edad biológica; en la primera se hace referencia a los años pasados desde la fecha de nacimiento; mientras que la edad biológica refiere al estado integral de una persona como resultado de los desgastes que se tienen con la edad y las condiciones de enfermedades; es por ello que se puede notar que personas de una misma edad pueden tener estados de salud muy diferentes.

El proceso de jubilación, conlleva a una disminución de productividad y una exploración de la vida desde este evento. Algunos estudios en España, que no son tan distantes de la realidad que se vive en México, mencionan las actividades que realizan las personas al llegar a la jubilación la mayoría de ellas son actividades de ocio hogareñas e incluyen un mínimo de movimiento físico; actividades como ver televisión, escuchar la radio, leer, platicar con amigos y en aquellas donde hay más movimiento: ir al parque, salir a comprar lo necesario para comer y limpieza prácticas de los jubilados; estas actividades desafortunadamente pueden incluir el que las personas dejen de sentirse “parte de algo” y “aisladas” del resto de conocidos y personas cercanas que tienen otras actividades o aún están en actividades laborales.

No en vano el que muchas veces académicos o personas tarden en entrar a su proceso de jubilación (se debe considerar claro el factor económico) y se tenga un miedo a padecer de depresión al tener “tiempo libre” y no saber qué hacer con él o bien; los casos de jubilados que no pueden vivir su tiempo de ocio como una experiencia valiosa, creativa y que pueda incluso compartir con otros a quienes ya conozca o bien a quiénes empiece a conocer.

 También se puede notar retomando la famosa telenovela cuando María Inés tuvo que afrontar su separación comenzaban sentimientos donde dejaba de sentirse “esposa” e incluso tuvo la sensación de dejar de compartir algunas conversaciones con su amiga que aún estaba cuidando de hijos más pequeños y en su matrimonio.

Debido en gran parte a estos elementos, se ha generado una imagen negativa de la vejez, la cual en parte es resultado de la interpretación tradicional que se tiene sobre lo que significa envejecer, lo que trae que las personas vean a su propia vejez de manera negativa.

Como resultado, en esta etapa se tiene una modificación en la imagen corporal del adulto mayor, así como la manera en la que se valora; usualmente se tiene una desvalorización y una propensión hacia una imagen negativa.

Existen varios estudios que se han encargado de estudiar la implicación que suele tener el dejar de tener un entorno laboral otros, de buscar la relación que existe entre síntomas de depresión y ansiedad con este mismo proceso o incluso con el de vivir en casa con cuidados propios o de familiares o en una casa del adulto mayor.

El que desde estos artículos se hable de la percepción (e incluso distorsión) que suele existir en los entornos a los que se afrontan las personas en estas edades permite tener una idea sobre la imagen que se tiene sobre lo que rodea al adulto mayor y también, sobre los significados que se le dan a esta edad.

Esta propensión a una autoimagen negativa conlleva a un cuidado en la autoestima que considere un trabajo de autoaceptación a través de los años con lo que ello incluya.

¿Cambia la forma en que nos amamos a través de los años? No cambia la forma en la que nos amamos, lo que cambia es la forma en que nos adecuamos y en la que trabajamos en esa autoestima; a través de los años aceptamos nuevas cosas de nosotros mismos, nuevas herramientas y creencias, diferencias en nuestros cuerpos y actividades en las que nos involucramos.

Mientras un niño se adecúa a diferentes juegos y caricaturas a través de los años y con ello tiene nuevas formas de estructurar y formar sus ideas Ejemplo 2: un adulto mayor se adecúa a nuevas actividades al retirarse o disminuir actividades laborales en las que convive con un entorno social.

¿El amor propio depende de la edad? Más bien: mientras vamos aumentando de edad tenemos la oportunidad y necesidad de contactar cada vez más con la ternura y el respeto que somos capaces de ofrecer no solo a los que queremos sino a nosotros mismos. Es decir; a mayor edad más oportunidades de disfrutar de nuestra ternura y respeto propio y más necesitamos de ese amor que somos capaces de dar y contactar.

 

Elaborado por Karen Miranda Ortega | Psicóloga

 

Fuentes:

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