martes, junio 18, 2024
Salud

Las calcetas pueden estar afectando tu salud: recomendaciones clave

Muchas personas creen erróneamente que entre más ajustadas están las calcetas, mejor. Sin embargo, esto puede representar un peligro para la salud.

Hace tiempo, en una de mis visitas gerontológicas a domicilio, una paciente expresó sus constantes problemas de circulación, manifestando síntomas como pesadez y hormigueo en las piernas, a pesar de ya tener tratamiento farmacológico y caminar 30 minutos al día.

Al examinar sus piernas, descubrí algo sorprendente: utilizaba trozos de tela para sujetar las calcetas por debajo de las rodillas, ya que habían perdido elasticidad y no quería reemplazarlas. En definitiva, esta práctica estaba obstaculizando la circulación y afectando su salud de manera significativa. De ahí la importancia de platicarte sobre este tema:

Las calcetas, siendo una prenda básica para muchos, vienen en una amplia variedad de tipos, colores y diseños. Sin embargo, es importante destacar que algunas pueden ser perjudiciales para la circulación, es como si se estuviera creando efectos similares a los de un ahorcamiento.

Las secuelas de una mala circulación pueden ser graves e incluyen desde hinchazón, dolor, úlceras en la piel o incluso fomentar el desarrollo de trombos (pequeños coágulos de sangre que podrían provocar algún tipo de infarto). Ahora bien, aquellas personas que pasan mucho tiempo de pie o sentadas, como los trabajadores de oficina, corren un mayor riesgo de desarrollar problemas circulatorios. ¿Te sientes identificado? ¡Podrías estar muy a tiempo de cuidar tu salud!

Entonces, ¿lo ideal es jamás usar calcetas, calcetines o medias?

¡Para nada!, son una prenda básica. Sin embargo, es crucial utilizarlas de manera adecuada para garantizar una circulación sanguínea saludable. Te recomendamos seguir estos consejos:

  • Evita calcetas que ejerzan demasiada presión en una sola zona de la pierna, lo cual puede restringir la circulación.
  • No uses ligas, trozos de tela o agujetas para ajustarlas aún más.
  • Opta por calcetas con resortes anchos y cómodos.
  • Retira las calcetas por la noche o elige opciones menos ajustadas para dormir.
  • Realiza ejercicios simples para mejorar la circulación, ya sea estando de pie o sentado.
  • Si experimentas síntomas como pesadez, hormigueo, sensación de quemazón, comezón constante o la aparición de varices, consulta a tu médico de confianza de inmediato.

 

Las calcetas o medias de compresión podrían ser una opción ¡Pero no para todos!

Estas prendas están diseñadas para aplicar presión graduada en las piernas, lo que ayuda a mejorar el flujo de sangre desde las extremidades hacia el corazón. Al elegir las calcetas de compresión adecuadas, es importante considerar factores como el nivel de compresión, el tamaño y el material. Se recomienda consultar con un especialista para determinar la compresión adecuada según tus necesidades individuales.

Se recomienda usar las calcetas de compresión regularmente, especialmente durante actividades que requieran largos períodos de estar de pie o sentado, como viajes largos, jornadas laborales extensas o actividades físicas intensas. Sin embargo, es importante recordar que estas calcetas no son adecuadas para todas las personas, y es fundamental consultar con un médico antes de comenzar a usarlas, especialmente si se tienen condiciones médicas preexistentes.

No olvides incluir ejercicios prácticos para mejorar tu circulación:

Aquí te comparto tres ejercicios simples:

  • Elevación de piernas: recuéstate boca arriba y eleva las piernas hacia arriba, manteniéndolas en posición durante unos minutos.
  • Rotación de tobillos: siéntate en una silla y gira los tobillos en círculos en ambas direcciones.
  • Marcha en el lugar: realiza movimientos de marcha en el mismo sitio durante varios minutos, levantando bien las rodillas.

La próxima vez que te coloques calcetas, recuerda que la comodidad y la salud van de la mano. Opta por calcetas que no restrinjan la circulación y toma medidas para cuidar de tu bienestar general. Tus piernas te lo agradecerán.

Elaborado por Jazmín Camacho | Gerontóloga