María Luisa Boari, libanesa radicada en México con una calidez humana única

María Luisa Boari de Zafar es una mujer con una calidez humana única. Sus palabras van acompañadas de conocimiento, poesía y amor, hacia la vida, hacia el prójimo. En ningún momento hay duda o temor en su plática. Todo es certeza y agradecimiento por el camino recorrido. Demuestra en todo momento una enorme satisfacción por haber tenido la oportunidad de vivir en México. Tan es así que ha aprendido a cocinar la comida tradicional mexicana, sus costumbres y, sobre todo, su historia.

María Luisa, libanesa de nacimiento radicada en México desde hace 59 años. Llegó en 1961 a México y junto con su esposo tuvieron nueve hijos: dos mujeres y siete varones. Siempre ha estado agradecida por haber llegado a México, pues aquí es donde ha realizado la mayor parte de su vida.

Se caso a la edad de 16 años con un mexicano nacido en Mérida, Yucatán y a sus 76 años indica que es hora de relajarse, pues ya están casados todos sus hijos y su principal rol es mantener junta a su familia.

En entrevista nos platicó sobre las migraciones de libaneses a México: “Mi suegra emigró de El Líbano en 1918… ella vivió 101 años y después de la primera guerra mundial en 1914, sus hermanos emigraron a Argentina, Brasil, pero ella decía: tuve la suerte de llegar a México… y yo lo repito también”.

Para la señora Boari el matrimonio es un camino plantado con rosas, pues se cuenta con momentos bellos (las rosas) y situaciones complicadas (las espinas). En su experiencia indica que la paciencia es la llave del éxito.

A sus 76 años toma clases de piano para conservar su mente ágil y de esa manera activar las dos partes de su cerebro.

En su cálida locución sugiere a los adultos mayores que procuren estar acompañados: “La mayor enfermedad del mundo es la soledad. Las personas que estén solas procuren ir a su iglesia… México tiene muchos grupos… únanse. Si no están casadas o no tuvieron hijos… no importa, eso no es necesario. Quiéranse primero a ustedes… no se sientan deprimidos. La vida es bella”. Al finalizar la entrevista, María Luisa nos compartió yogurt y galletas libanesas cocinadas por ella y, sobre todo, su casa: “Como dicen aquí en México: mi casa es tu casa”, nos dijo.