¿Sabes que es el colapso del cuidador?; Te explicamos sobre su detección y manejo

Con el aumento de la población de adultos mayores, nos podemos encontrar ante diversos desafíos, entre ellos enfermedades que puedan causar discapacidad, y con ello dependencia, a partir de ahí el número de cuidadores formales e informales también irá en ascenso.

Es importante enfocarse en los cuidadores informales, que usualmente son familiares, personas que no reciben una capacitación adecuada para el cuidado de la persona mayor y de sí mismos. En el 30% de los casos, los cuidadores son personas mayores de 65 años.

Estos cuidadores realizan varias actividades dependiendo las condiciones del paciente, que en muchas ocasiones son parcial o totalmente dependientes, es decir que los atienden en actividades básicas (comer, bañarse, vestirse) e
instrumentales (proporcionar su medicación, curaciones, traslado a citas médicas).

Consideraciones importantes sobre el cuidado

  • Se dedica un aproximado de 10.9 horas al cuidado de una persona, sin
    embargo, a mayor dependencia, mayor número de horas lo que disminuye drásticamente los tiempos de descanso para el cuidador.
  • Los cuidadores que presentan un colapso tienen hasta un 63% de riesgo de mortalidad, más que un cuidador sin sobrecarga/colapso
  • El cuidador que presenta un colapso tiene un mayor riesgo de
    maltratar al paciente.

A lo largo del tiempo, este ritmo de trabajo termina por deteriorar la salud física y emocional de los cuidadores si no se cuenta con las herramientas necesarias para cuidar su calidad de vida. Algunos de los principales síntomas que indican un colapso en el cuidador son:

  • Frustración e irritabilidad
  • Trastorno de ansiedad
  • Depresión
  • Empeoramiento de enfermedades existentes
  • Fatiga
  • Dolor de cabeza
  • Trastornos del sueño
  • Cambio de peso, trastornos gástricos e intestinales

Por lo que, si se hacen presentes alguno de estos síntomas, no hay que dudar en pedir ayuda y apoyarte con otros profesionales, familiares y conocidos.

Recomendaciones

A continuación, se presentan algunas recomendaciones que ayudarán a prevenir en la medida de lo posible, una sobrecarga o colapso.

  • Cuidador y el paciente deben asistir con un profesional de la salud (geriatra o gerontólogo) para que pueda realizar una evaluación y estructurar un plan de acción que ayude a evitar la sobrecarga en el cuidador.
  • Es importante evaluar los factores de riesgo en el cuidador: conocimiento para brindar cuidados, economía, estado de salud, tiempo y posibilidad de descanso, apoyo social, etcétera.
  • El grado de apoyo social con el que puede contar el cuidador se evalúa mediante el uso de escalas como “Recursos sociales de Díaz-Veiga
    (aplicadas por un profesional de la salud).
  •  Otra de las escalas que ayudan a identificar sobrecarga del cuidador es
    Zarit”, (aplicada por un profesional de la salud).
  • Valoraciones continuas. Aquellos cuidadores que sean personas mayores y con patologías existentes deberán someterse a valoraciones continuas para un colapso.
  • Establecer sus propios límites y cuidar de sí mismos.
  • Realizar algún tipo de actividad física
  • Realizar técnicas y actividades de relajación y que ayuden a reducir el estrés: mindfulness, aromaterapia, musicoterapia, comer su comida favorita, salir a pasear, dormir, masajes relajantes, visitar museos.
  • Pedir ayuda y delegar tareas, buscar el apoyo en otros familiares o personal de salud para que pueda contar con tiempo de descanso.
  • Asistir a cursos y capacitaciones para tener una mejor perspectiva de los cuidados y evitar lesiones provocadas por actividades como los traslados.
  • Evaluar la posibilidad de llevar al paciente a algún centro de día, donde le proporcionen los cuidados necesarios mientras el cuidador puede hacer uso de ese tiempo para sus actividades.

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