Necesario informarse sobre medicamentos utilizados para tratar fibrilación auricular y riesgo de caídas

Para los adultos mayores, los desmayos y las caídas son un grave problema de salud. Pueden provocar lesiones, hospitalización y otras graves consecuencias. Tener ciertas afecciones crónicas, así como tomar ciertos medicamentos, puede aumentar el riesgo de sufrir caídas y lesiones relacionadas.

Fibrilación auricular

Una condición que contribuye al desmayo y las caídas es la fibrilación auricular. La fibrilación auricular ocurre cuando la parte superior (auricular) de su corazón se contrae de forma rápida e irregular (fibrilación). La fibrilación auricular puede ser continua u ocasional; y es el ritmo cardíaco irregular más común en adultos mayores. Ocurre en tres a cinco por ciento de las personas mayores de sesenta y cinco años.

Para prevenir los síntomas de la fibrilación auricular, los profesionales de la salud pueden tratar a los pacientes con medicamentos para controlar su ritmo cardíaco. Sin embargo, estos medicamentos pueden potencialmente aumentar el riesgo de caídas y desmayos, aunque la relación no se ha estudiado significativamente en el pasado.

Estudio en adultos mayores

Para obtener más información, los investigadores en Dinamarca diseñaron un estudio para obtener más información sobre el riesgo potencial de caídas y desmayos entre los adultos mayores que toman medicamentos para la fibrilación auricular. Su estudio “Rate or Rhythm Control in Older Atrial Fibrillation Patients: Risk of Fall‐Related Injuries and Syncope” (Control de frecuencia o ritmo en pacientes de fibrilación auricular mayores: riesgo de lesiones relacionadas con caídas y síncope) fue publicado en el Journal of the American Geriatrics Society.

Usando datos del sistema de salud daneses, los investigadores identificaron pacientes que tenían entre sesenta y cinco y cien años cuando se les diagnosticó fibrilación auricular por primera vez. Los investigadores examinaron los registros de cien mil novecientos treinta y cinco pacientes de fibrilación auricular con sesenta y cinco años o más que llenaron las recetas de medicamentos para el ritmo cardíaco.

Los investigadores examinaron la medicación que los pacientes tomaron para controlar sus ritmos cardíacos. Las recetas fueron para:

  • betabloquedores
  • ciertos bloqueadores de los canales de calcio (diltiazem, verapamilo)
  • y digoxina.
  • Otros medicamentos que incluyeron: amiodarona, flecainida y propafenona.

Posteriormente los investigadores buscaron a aquellos pacientes que tuvieron visitas al departamento de emergencias; admisiones hospitalarias por desmayos; lesiones relacionadas con caídas; o ambos. Las lesiones relacionadas con caídas se definieron como:

  • Fracturas de muslo, codo, antebrazo, muñeca, hombro o parte superior del brazo, pelvis y cráneo
  • Lesiones mayores y menores de cabeza

Los investigadores siguieron a los pacientes durante aproximadamente dos años y medio. Durante el período de seguimiento:

  • 17.132 (17 por ciento) tuvieron una lesión relacionada con caídas
  • 5,745 (5.7 por ciento) tuvo un episodio de desmayo
  • 21,093 (20.9 por ciento) tuvieron una lesión relacionada con una caída o un desmayo

Hubo cuarenta mil cuatrocientos cuarenta y siete muertes sin un episodio de lesión o desmayo relacionado con la caída, lo que representó el cuarenta punto uno por ciento de los participantes del estudio.

Resultados

Los investigadores informaron que el medicamento amiodarona se asoció significativamente con un mayor riesgo. Sea recetado solo o con otros medicamentos para el ritmo cardíaco. El medicamento digoxina se asoció ligeramente con lesiones relacionadas con caídas.

Los investigadores también descubrieron que las personas tenían un mayor riesgo de sufrir una lesión dentro de los primeros 90 días de tratamiento, y especialmente en los primeros 14 días de tratamiento.

Nuestros hallazgos agregan evidencia de que, para los pacientes mayores con fibrilación auricular, el tratamiento con amiodarona se asocia con un mayor riesgo de lesiones relacionadas con caídas y desmayos“, dijeron los investigadores. Además, la conexión de amiodarona fue más fuerte en las primeras dos semanas del tratamiento, pero todavía está presente después del tratamiento a largo plazo.

Los investigadores concluyeron que estar informado sobre los riesgos adversos de un tratamiento dado es crucial para tomar decisiones compartidas y brindar atención de calidad a los pacientes.