Datos y recomendaciones para prevenir caídas en el adulto mayor

Las caídas representan la fuente más importante de morbilidad y mortalidad en los adultos mayores, lo que las convierte en un problema de salud pública. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las caídas son “consecuencia de cualquier acontecimiento que precipite al paciente al suelo en contra de su voluntad”.
Debemos tener en cuenta que las caídas pueden llevar al adulto mayor a tener distintos grados de lesiones, destacándose las fracturas que usualmente son incapacitantes debido a la gravedad y el estado de la persona.

Datos

De acuerdo a esto, es necesario conocer los datos que nos indiquen riesgo de caídas y qué podemos hacer para evitarlo.

  • Uno de cada tres adultos mayores sufren una caída al año.
  • Del 15 al 28% de adultos mayores sanos, de 60 a 75 años, presentan una
    caída.
  • En el 30% de los casos, una caída es la causa de muerte en personas
    mayores de 65 años.
  • Existen algunos fármacos, que combinados con otros, pueden presentar síntomas relacionados a la perdida de equilibrio: debilidad, hipotensión, entre otros, que pueden derivar en una caída.
  • Las mujeres presentan un mayor riesgo que los hombres.
  • Las personas que padecen alguna demencia, tienen alto riesgo de caídas.
  • Se debe brindar una rehabilitación adecuada a las personas que sufrieron una caída, ya que muchas veces, ellos se quedan con el temor de volver a caer y les cuesta trabajo retomar sus actividades cotidianas. Además la rehabilitación debe ir destinada a reducir las consecuencias del percance y mejorar su calidad de vida.

Recomendaciones

Algunas recomendaciones para poder reducir las posibilidades de caídas en
los adultos mayores son:

  • Es necesario evaluar el hogar para identificar factores de riesgo entre otros como:
    • pisos irregulares y resbalosos
    • escalones muy altos
    • alfombras o muebles que obstaculicen el paso
    • incluso animales domésticos que estén sueltos por el hogar
    • mala iluminación
  • Se debe fomentar el ejercicio para mantener un buen estado físico en la persona mayor, fortaleciendo su sistema muscular y mejorando el equilibrio. Por ejemplo, practicar actividades como el Tai-Chi.
  • La persona mayor debe acudir a revisiones periódicas con un especialista para:
    • evaluar su agudeza visual y auditiva
    • realizar pruebas de marcha y equilibrio aplicadas por un profesional de la salud
    • y mantener controladas las enfermedades que padezca.
  • También el adulto mayor debe acudir a evaluación con un gerontólogo para que, con base en los resultados, se le pueda aplicar un programa con una serie de ejercicios destinados a mejorar el equilibrio y la marcha y con ello reducir el índice de probabilidad de caídas.
  • Es importante que el adulto mayor porte un calzado:
    • cómodo
    • cerrado
    • con suela antideslizante
    • y hecho de piel.
  • Para las personas que utilizan auxiliares como el bastón, las características correctas de éste deben ser:
    • una longitud medida desde la muñeca hasta el suelo,
    • se debe utilizar del lado opuesto a la pierna lesionada o débil
    • y debe tener puntas de goma para evitar resbalar.

Fuentes